2017, Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo


16 noviembre 2016 0 comentarios Blog, Turismo sostenible

Amanece en la orilla peruana del Lago Titicaca. A casi 4.000 metros de altitud, el aire es tan puro que casi duele al respirar. En las islas flotantes de los Uros, Cristina Suaña se afana en tener todo listo para dar la bienvenida en unas horas a los turistas que recibirá en su casa, situada en una de las islas de totora que las familias han construido con sus propias manos y mucho esfuerzo. Allí habita su familia desde hace generaciones, y allí llegarán los foráneos dispuestos a compartir momentos únicos, ansiosos por conocer -de un modo más consciente y responsable- esta zona bellísima y remota del mundo. Cristina y los demás habitantes de esa pequeña isla ultiman los preparativos, coordinan los últimos detalles y exponen sus artesanías bien visibles para cuando llegue el grupo.

Al igual que en este pequeño archipiélago del altiplano andino, en otros muchos lugares de América Latina y del mundo más familias y comunidades locales comienzan un tímido desarrollo turístico de la mano del turismo rural de base comunitaria, aquél que es gestionado por los mismos miembros de la comunidad receptora y cuyos beneficios económicos se reparten íntegramente de forma equitativa dentro de los miembros de la propia comunidad. En países como Colombia, Ecuador, Costa Rica, Brasil, Guatemala, Perú y muy especialmente Bolivia, la estrategia nacional para el progreso social y económico en las comunidades rurales e indígenas se centra en el desarrollo de un turismo inclusivo y sostenible. Un turismo que permita un mestizaje cultural respetuoso entre los visitantes y los locales. Un turismo donde el deseo de compartir experiencias inolvidables sea la base de la relación. Donde se pague un precio justo directamente a los productores de esos bienes y servicios turísticos y salarios dignos a los empleados que sea necesario contratar. Y donde las comunidades puedan generar ingresos adicionales a los de sus actividades tradicionales sin perder un ápice de autenticidad, evitando en la medida de lo posible la emigración a la ciudad y el desarraigo y la aculturación de las generaciones más jóvenes.

Pronto entraremos en un nuevo año, 2017, declarado por las Naciones Unidas como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo y cuyo objetivo es, en palabras del secretario general de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), Taleb Rifai, “una oportunidad única para ampliar la contribución del sector turístico a los tres pilares de la sostenibilidad: económico, social y ambiental”. Este próximo año tendrá la importante misión de sensibilizar a proveedores y consumidores de turismo para que juntos colaboremos a trazar un camino de respeto y entendimiento mutuo, donde las actitudes y comportamientos responsables promuevan y fomenten un turismo diferente, consciente y sostenible. Ojalá que esta declaración sirva para dar relevancia y notoriedad a un tipo de turismo respetuoso con la naturaleza, la cultura y las personas. Un turismo como el que proveen con mucho gusto, dedicación y autenticidad Cristina y demás miembros de su comunidad indígena aymara.

Bienvenidos al año 2017. Bienvenidos al Año Internacional del Turismo Sostenible para el desarrollo.

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