La Patagonia chilena: el dilema entre el desarrollo común sostenible o la explotación privada de sus recursos naturales


7 abril 2016 0 comentarios Blog, Turismo sostenible

Lagos esmeraldas, profundos fiordos, aguas prístinas, ríos torrenciales, bosques lluviosos impenetrables, innumerables islas deshabitadas, volcanes activos, inmensos glaciares y, como telón de fondo… los picos nevados de los Andes. La espectacularidad de sus paisajes es la imagen que viene a mi memoria cuando hablo sobre los retos que debe afrontar hoy en día la Patagonia chilena.

Muchas de las poblaciones de la XI Región de Chile –más conocida como Aysén-, cuentan apenas con 50 años de historia, y aún hoy es la región menos poblada de Chile: Al inicio del siglo XX apenas 200 habitantes estaban asentados en la Patagonia septentrional, y ahora poco más de 100.00 personas viven aquí, la mitad de ellas en su capital, Coyhaique. Posee una orografía intrincada que ha dificultado históricamente las comunicaciones con el resto del país y del continente –lo cual ha favorecido su aislamiento y conservación- y su principal medio y vía de comunicación –además del ferry que básicamente funciona en verano- es la Carretera Austral (terminada hace apenas 30 años) que enlaza Puerto Montt al Norte con Villa O’Higgins, unos 1.200 Kms. al Sur.

Aysén es una región privilegiada por la exuberancia y riqueza de sus recursos naturales. Miles de personas la visitan anualmente solo para disfrutar viendo parajes singulares, avistando especies únicas y viviendo experiencias extraordinarias que en ninguna otra parte del mundo pueden disfrutar. La valoración de esos recursos no debe ni puede hacerse únicamente en términos económicos, porque… ¿qué valor tienen los bosques andinos patagónicos como los de los milenarios alerces, los caudalosos ríos como el impresionante Futaleufú, los inmensos campos de hielo Norte y Sur, las innumerables especies endémicas de flora y fauna andinas?

turismo-sostenible-patagonia-chile

El interés económico que los recursos naturales –especialmente los ríos- despertaron en diversas multinacionales energéticas la década de los 2000 y el riesgo de que la región perdiera su valioso y único patrimonio natural, movilizó a la población en contra de la instalación de grandes centrales hidroeléctricas que garantizarían pingües beneficios a las transnacionales mientras que la población vería como su principal valor –la contemplación y el disfrute de una belleza única- se esfumaba. El fantasma de la migración y la sobreexplotación de los recursos movilizó a la sociedad, quien aunó sus esfuerzos de forma admirable para hacer posible que Aysén se replanteara el eje estratégico de su desarrollo. ¡Y lo consiguieron! Gracias a los esfuerzos realizados para crear una ejemplar campaña publicitaria sin precedentes, consiguieron alejar los descabellados proyectos de las hidroeléctricas y decidir por sí mismos en qué consistiría el desarrollo sostenible de su futuro común. Adicionalmente, la exitosa experiencia del Parque Nacional Corcovado y del Parque Pumalín -de la mano del admirado aunque inicialmente cuestionado Douglas Tompkins y sus fundaciones para la conservación de la naturaleza- plantea el turismo como el sector capaz de desarrollar localmente y de forma sostenible una región de un atractivo incomparable.

La población local está defendiendo de forma admirable su pleno derecho a proteger y conservar su actual forma de vida y el derecho irrenunciable de sus hijos a continuar viviendo de los recursos naturales de forma sostenible, como lo han hecho durante generaciones. Y ahí es donde el turismo entra a jugar un papel estratégico en el desarrollo sostenible de la región. ¿Cómo convertir esa zona apenas habitada en territorio protegido que permita un desarrollo sostenible y armonioso con su entorno social y ambiental, alejado de tentaciones especulativas cuyo único fin es explotar los recursos finitos en nombre de un pretendido y falso “progreso”? ¿Cómo conseguir que Aysén se posicione como un destino líder mundial en turismo sostenible que sea un modelo de desarrollo a seguir? ¿Por qué no acondicionar adecuadamente la Carretera Austral para convertirla en una carretera escénica, que sería sin duda una de las más bellas y espectaculares del mundo y que podríamos disfrutar todos nosotros?

La población de Aysén tiene clara la respuesta a tal disyuntiva: el desarrollo sostenible de la región debe venir de la mano de un turismo responsable y respetuoso con el entorno social y ambiental, que sepa valorar los activos tangibles e intangibles de su valioso e irrepetible patrimonio para que permanezca invariable a través de los siglos para toda la humanidad.

Más información en www.patagoniasinrepresas.cl y en www.tompkinsconservation.org

turismo-sostenible-patagonia-chile

Share Button

Deja un comentario

Back to top